ACOMPAÑANTE TERAPÉUTICO PARA ADULTOS MAYORES EN SANTANDER
En mi experiencia, la herramienta más importante para el AT con personas mayores es la escucha activa. Encontré, y encuentro, personas con mucho deseo de compartir su historia, sus opiniones, pensamientos y sentires.
Es normal que en su entorno cercano ya no haya la misma disponibilidad ya que conocen su historia en su totalidad y tienen sus propias historias desarrollándose día a día; la aparición del AT es una oportunidad para abrirse de nuevo y recorrer con emoción todos los años de experiencias y recuerdos que tienen adentro.
Y comparten también las dificultades, las frustraciones que traen de la mano la vejez y sus limitaciones. Todas esas cosas que no dicen a la familia «para no molestar o preocupar» encuentran lugar en el espacio del AT. Y el Acompañante Terapéutico las toma y las integra para ver cómo pueden hacer para no sentirlas de un modo «incapacitante».
Porque también me encuentro mucho con eso: la persona mayor suele convencerse de que hay muchas cosas que ya no puede hacer y muchos lugares a los que ya no puede ir, lo cual suele no resultar del todo cierto; pueden hacerlo con que pueda acompañarlos, que esté a su disposición y los ofrezca toda su atención.
Esa presencia del AT los acompaña y los nutre, sostiene su autonomía y alimenta su autoestima y bienestar a través de la cercanía del vínculo.
«El acompañamiento terapéutico con personas mayores ayuda en la aceptación del paso del tiempo, de la enfermedad, de las limitaciones, constituyendo un verdadero `caminar junto´ al paciente»
(Gustavo Rossi, «Acompañamiento terapéutico: lo cotidiano, las redes y sus interlocutores», ed. Polemos, 2007).
Me gusta esto que señala Rossi de «caminar juntos». Si bien en la generalidad del trabajo del AT hay una dinámica de ubicarse «hombro con hombro» con la persona para motivar y posibilitar/ apoyar el movimiento hacia una mayor calidad de vida, con las personas mayores hay una energía diferente, un modo de habitar el tiempo más lento, más calmado, donde lo más simple, lo más cotidiano, se vuelve lo más destacado del día y genera en ellos, en su día, una diferencia.
¿NECESITAS UN ACOMPAÑANTE TERAPÉUTICO EN CANTABRIA?
LLAMA AL 683497533
PIDE MÁS INFORMACIÓN SIN NINGÚN TIPO DE COMPROMISO
CASOS PRÁCTICOS DE ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO PARA LOS MAYORES
Adulto mayor ( Oliver, 79 años): acompañamiento en el domicilio.
Oliver tiene 79 años, convive con su mujer Bárbara (diagnosticada con principio de Alzheimer), tienen un hijo y 3 nietos. El AT consta de dos acompañantes que van al domicilio dos veces por semana (un día cada uno), dos horas por día. El pedido de intervención se pensó a raíz de un brote maníaco de Oliver y de los constantes episodios violentos que se generan en la convivencia de ambos.
El trabajo se enfocó, en un principio, en la creación de un espacio dentro de la casa donde Oliver pudiera retomar su actividad laboral (trabajó toda su vida como proveedor de accesorios hidráulicos); dicho espacio se ubicó en el cuarto de servicio de su piso, el cual había estado inhabitable (lleno de cajas, ropa vieja y demás) hasta entonces, siendo necesario el reordenamiento y limpieza del lugar. Más adelante se incluyó el uso de tecnología (computadora, mails, móvil), siguiendo, a su vez, con el estado de limpieza y orden del ámbito (así quedó renombrado el cuarto de servicio) y la casa en general.
Oliver y Bárbara están fusionados en una cotidianidad monótona, dañina, violenta y tortuosa. Ambos son incapaces de establecer ciertas distancias entre ellos que los ayuden a descomprimir la tensión que generan sus continuos enfrentamientos. Ambos están sumergidos en un círculo vicioso de ira, soledad, desorden y repetición. En este panorama, a través del foco en lo laboral (en nuestra compañía lleva a cabo gestiones con clientes, principalmente a través del teléfono y el mail) Oliver fue capaz de ir generando cierto orden.
Sus energías ahora están un poco más distribuidas, ya no se concentran en los encontronazos con Bárbara, y algunos buenos resultados laborales (concretados en retribuciones económicas) le han ido ayudando a ver su cotidianidad con mayor perspectiva. Se muestra con ganas de actuar de manera diferente ante las agresiones de su mujer y es consciente de la necesidad de tratamiento para ella (se viene planteando la posibilidad de comenzar acompañamiento con ella, pero se resiste), incluso admite que es necesario crear cierta distancia entre ellos para reducir la intensidad de su relación; pero registra que le cuesta mucho hacerlo ya que está acostumbrado a “tenerla encima todo el día”, incluso demanda su ayuda ante cosas que podría solucionar él mismo.
Tras mucho tiempo proponiéndolo, ambos aceptaron contratar una señora que va a limpiar y cocinar de lunes a viernes. En un principio Bárbara se mostró reticente ya que le cuesta mucho aceptar la presencia de alguien en su casa (sucedió lo mismo con los acompañantes al principio, hasta que se acostumbró), pero parece ser que ambos están conformes con el trabajo que está haciendo y es notable el cambio en el estado del domicilio.
Oliver, satisfecho por el nuevo orden y la limpieza de su hogar dice “la casa estaba muy sucia”, a lo que yo le señalo: “el estado de nuestra casa suele reflejar nuestro estado interno”, y él responde “lo sé, por eso lo digo, la casa estaba muy sucia, ahora empieza a cambiar”, mostrándose consciente de que él cambio interno viene de la mano de pequeñas acciones externas.
Una de las cuestiones más importantes planteadas en el acompañamiento es cómo podemos ayudar a Oliver a que pueda manejar de otra manera su relación con Bárbara. Su relación es más bien una condena, y el trato que se propician es una especie de castigo continuo, instigado, en parte, por la falta de actividades de Bárbara por fuera de la casa/relación.
Oliver tiene por costumbre salir más de casa (va a clase de gimnasia, sale solo a hacer trámites, etc.) pero acepta de mala gana el acompañar a Bárbara a pasear unos escasos minutos por tarde, lo que suele derivar en pelea ya que lo hace como obligación, como términos del contrato matrimonial que tiene que respetar y cumplir, pese a lo dañino que eso pueda ser para ambos. ¿cómo podemos ayudar a Oliver a construir otra dinámica en la pareja? ¿Cómo podemos ayudarlo a descomprimir esa tensión que se genera entre ambos?
En su carácter, el de ambos, se aprecia la derrota, el cansancio provocado por los años, por la vejez, y eso incide en la capacidad de ambos de cambiar sus hábitos y costumbres. Eso se hace visible los días que hacemos limpieza en el ámbito, en los que Oliver se resiste a tirar cosas que ya no tienen ninguna utilidad, sospecho que porque éstas son, de alguna manera, huellas de su vida, objetos que evidencian su pasado, su existencia (tirarlos sería para él como deshacerse de su pasado).
Ambos tienen esa manía de conservar y acumular todo lo que cae en sus manos, y eso, de alguna manera, dificulta poder modificar las cosas que no les sirven o no quieren del presente. Objetos, ropa, papeles, bolsas que los anclan al pasado permanente, arrastrando viejos rencores, viejas heridas, con la vista puesta siempre en lo que fue.
La cuestión es: ¿cómo lo traemos de vuelta al presente para así intentar acomodarlo y poder encontrar algún goce sano? ¿cómo lo ayudamos a seguir ordenando el caos? El objetivo del AT es traerlos de vuelta al presente para así poder encontrar algún goce sano y seguir ordenando el caos.

