ACOMPAÑANTE TERAPÉUTICO PARA TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA (T.E.A.) EN SANTANDER
Durante los años que viví en Buenos Aires tuve la oportunidad de ser el Acompañante Terapéutico de varios niños con TEA. Mi inclusión buscaba aliviar la escena familiar así como ofrecer un espacio nuevo donde poder llevar a cabo actividades diferentes y adquirir, en la medida de lo posible, herramientas nuevas para acercarse al afuera.
Trabajé con chicos con alteraciones muy severas, casos muy complicados, familias muy desbordadas por la situación, pero siempre me pareció que, pese a parecer que su desconexión era total, podían recibir y podían conectar con instancias de goce y placer. Íbamos a la piscina, al parque, a merendar, a pasear, los acompañaba a las distintas terapias a las que asistían… Les escuchaba pese a su mutismo, les acompañaba en su dolor y en su juego, en sus dificultades y sus pequeños logros.
Ese es el trabajo del acompañante terapéutico con personas con TEA: ayudar a la familia para que no se sientan sobrepasados por la situación. Ofrecer a la persona un espacio por fuera de lo familiar y lo institucional donde puedan surgir situaciones y emociones nuevas, así como otros modos de socializar y de incluirse en el entorno.
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CASOS PRÁCTICOS DE ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO EN ADOLESCENTES CON TEA
Estos casos reales nos pueden aclarar los beneficios de solicitar el acompañamiento terapéutico para pacientes con T.E.A.
→Adolescente con TEA y discapacidad intelectual (Jorge, 13 años): Acompañamiento en colonia de vacaciones:
La familia solicita un acompañamiento para que su hijo Jorge pueda asistir durante tres semanas a una colonia de vacaciones en horario de 9 a 14 hs de lunes a viernes. A dicha colonia asisten unos 40 chicos y chicas de edades comprendidas entre los 3 y los 13 años, divididos en 3 subgrupos en base a sus edades. Jorge se encuentra en el grupo más numeroso, con chicas y chicos que rondan su edad. Cada grupo está coordinado por 2 «profes».
Durante la mañana se llevan a cabo juegos, primero en el predio y luego en la piscina, para después almorzar todos juntos. Jorge es el único chico discapacitado de la colonia, tiene problemas para comunicarse de manera comprensible con sus padres, conductas repetitivas que interfieren en las actividades grupales y actitudes agresivas espontaneas. Las particularidades de su conducta no pueden ser atendidas por los profes, ya que, además de contar con la obligación de supervisar el bienestar de muchos chicos/as, no cuentan con las herramientas necesarias para entender y atender dichas particularidades.
Pese a eso, Jorge cuenta con un vinculo sólido y saludable con los profes y con sus padres. Pero Jorge tiene muchas dificultades para mantener la atención en los juegos, para entender sus reglas, para manejar los limites con sus pares (los juegos con ellos suelen ser muy físicos, tendiendo a cierta agresividad involuntaria) y para controlar su angustia.
El trabajo del acompañante en este contexto es fundamental para que Jorge pueda disfrutar de la colonia de una manera sana, incorporando nuevos límites que lo ayuden a relacionarse, ofreciendo nuevas herramientas a los profes para que puedan entender el confuso entramado de sus necesidades, facilitando a sus pares nuevos modos de aproximarse a él, integrando sus singularidades y haciéndolas comprensibles.
El AT está siempre a su lado durante toda la mañana. Media entre Jorge y la realidad, maneja las distancias que posibiliten cierta autonomía, siempre conteniendo, siempre atento y disponible.
